martes, 13 de julio de 2010

LA MISIÓN DE LA ENSEÑANZA MUSICAL

¿Cómo lograr que el público general logre poseer elementos suficientes para poder apreciar la música? Hoy en día la música industrial se ha tomado el poder, nivelando hacia abajo la capacidad apreciativa del oyente. Esto se debe muchas veces a que la enseñanza musical está en un rotundo segundo plano en los programas de educación.

Muchas veces las clases de música se convierten en instancias en que uno hace tareas atrasadas de otros ramos, o en una clase que se presta para el desorden. Esto se debe muchas veces al hecho de que la enseñanza musical se encuentra muy dejada de lado hoy, porque se tiende a subvalorar respecto a la enseñanza científico-humanista, destinada a enseñar cosas que “sirven” (no como la música y el arte, que son cosas que “no sirven”). Mucha de la responsabilidad de esto recae en el propio profesor, que incurre en errores, siendo quizá el más fatal la intención de adoctrinar al alumno, alienando de esta manera cualquier interés real de éste por la música. A un chico que se interesa por el hip hop o por el punk ¿Le va a interesar realmente saber quién fue Bach? De buenas a primeras, claro que no. Por lo tanto, habrá que mostrarle a Bach, pero no atosigarlo con dos horas de pura música barroca, por el bien de la clase y de preservar la identidad de ese chico.

El objetivo principal del profesor será entonces hacer que el alumno se interese efectivamente por lo que enseña, y esto se logra interesándose por él, no sólo en el sentido de qué tipo de música escucha, sino que involucrándose con él, dándole a entender que la música no es un ramo más que pasar, sino que es una parte integral de su vida, tanto o más necesaria que cualquier otra del currículum académico. La palabra clave en todo esto es empatía.

Muchas veces el profesor de música se ve enfrentado a situaciones adversas que él tiene que solucionar sin ayuda alguna. Principalmente la escasez de implementos para impartir sus clases y la indiferencia de sus propios colegas inclusive. El profesor de música que aspire a ser un buen profesional deberá ser capaz de sortear todos estos obstáculos para poder entregar los elementos necesarios a su alumnado para que éstos sean capaces de apreciar la música de forma integral y no como una mera forma de diversión.

También hay veces que es el propio profesor el que comete errores, como por ejemplo el creer que todos sus alumnos poseen vocación musical, siendo que muchas veces el profesor debería estar más enfocado en formar auditores en vez de instrumentistas, porque es muy probable que de un curso de, por ejemplo, cuarenta y cinco alumnos, sólo hayan unos diez como mucho que posean algún tipo de habilidad instrumental; y de esos sólo uno quiera dedicarse a la música. Pero lo que sí es muy probable que una gran mayoría (si no todos) sean aficionados a la música, que le dediquen gran parte de su tiempo a escuchar música. Si el profesor quiere que sus clases generen interés deberá entonces atender mucho a esa parte, sin dejar de lado lo que se puede considerar la enseñanza musical como tal (enseñanza teórica).

Los jóvenes hoy en día conocen y entienden muy poco de música, y eso se debe en gran parte al hecho de que la enseñanza musical está en un nivel muy bajo. La labor del profesor de música debe ser motivar a sus alumnos en el camino de la música, que es además un gran catalizador social, por lo cual se le debería dar más énfasis del que se le da en la enseñanza actual.

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