Existe la idea errónea (fomentada en gran parte por nuestros medios de comunicación) de que el rock es un fenómeno que llegó tarde a nuestro país, y que recién empezó a aflorar en la década de los 80 de la mano de Los Prisioneros y otros más, y que experiencias como la de Los Jaivas fueron casos aislados. Sin embargo en nuestro país hubo rock antes de esa década, en los 60, luchando contra viento y marea en un país que hasta el día de hoy es de un talante absolutamente conservador, y en la década de los 70 con la agravante de ser objeto de escarnio de la dictadura de Pinochet, y al mismo tiempo contra una izquierda que no fue hasta sino muy poco que ha empezado a entender que el rock no es un agente imperialista sino que puede ser un aliado valioso en la lucha social.
Existen varias etapas en el origen y formación del rock nacional, que son necesarias para conocer y entender la situación actual de éste.
1-La Nueva Ola. Paralelamente al desarrollo de la nueva canción chilena (movimiento cultural completamente basado en un fondo cultural popular y autóctono) se dio el desarrollo de otra corriente cultural, sólo que ésta era de origen foráneo. Se trata del rock, que a partir de su origen en Estados Unidos comenzaría a escalar posición hasta convertirse en un polo de actividad cultural importante en la música popular no sólo de Norteamérica, sino que a nivel global. El rock en su origen (el rock and roll practicado en los 50’s por gente como Chuck Berry o Little Richard) es una reinterpretación del viejo blues del Missisipi electrificado en Chicago durante los 40’s, de forma más rápida y energética. En lo lírico se deja de cantar a la miseria y desolación del pueblo negro y se incurre en lo festivo, en la alegría desbordante y en una carga sexual inédita hasta esa época y que causó el escándalo de la conservadora sociedad norteamericana. Poco tiempo después las figuras de estos pioneros negros fueron reemplazadas por versiones más aceptables para el estándar comercial y social. Así surge la figura rectora de Elvis Presley, junto con otros como Buddy Holly, Jerry Lee Lewis y otros más.
Esta primera corriente de rock and roll llegó con varios años de retraso a nuestro país, debido por una parte a que la rapidez de los medios de comunicación era muy inferior a la actual, y por otra al provincianismo que aún imperaba en el Chile de esa época. La Nueva Ola forma parte de un fenómeno que se dio a nivel latinoamericano a principios de la década del 60. Se trataba de replicar la movida rocanrolera surgida en EE.UU. en Sudamérica. Así tenemos en Argentina la figura de un Palito Ortega, por ejemplo. A pesar de ser una movida musical que llegó tarde a esta parte del mundo su popularidad fue grande, en especial aquí en Chile. Es cosa de ver la capacidad de reciclarse de los artistas vinculados a esta movida musical, y el hecho de aparecer en cuanto evento televisivo hay, lo cual es un reflejo de la demanda popular por estos cantantes. A la Nueva Ola se le quitó toda característica de rebeldía o provocación, tan propia de los exponentes venidos de Norteamérica. De esta manera la nueva música no encontró los obstáculos ni la polémica para difundirse que encontró en su lugar de origen, debido a que la versión criolla se trató de una versión suavizada y desprovista de su carga “negativa” (a juicio del sector más conservador de la sociedad). Así, la música de gente como Luis Dimas, Peter Rock o Fresia Soto es rockera en su forma, pero eso es más discutible en su fondo, debido a que las referencias sexuales o de inconformismo en sus líricas es mínima, inofensiva. Como mucho el inconformismo va dirigido al hecho de no poder salir de fiesta el fin de semana. Ciertamente gente como Buddy Holly o Chuck Berry también incurrían en ese tipo de letras, pero la intencionalidad y la forma de cantarlas son muy distintas.
El sesgo imitativo fue predominante en los artistas de la Nueva Ola. Los cantantes tomaban prestados lo grandes éxitos de moda en los EE.UU. y los cantaban de manera casi idéntica, o en su defecto con las letras traducidas o derechamente con otra lírica, en castellano. El aspecto interpretativo domina en esta etapa por sobre el compositivo. El gran mérito de este movimiento es, a final de cuentas, el hecho de traer un nuevo de tipo de música que con el tiempo adquiriría una identidad propia al unirse con el fondo cultural nacional.
2-El Beat Chileno. La ascensión de The Beatles marcó un antes y un después en el desarrollo del rock, y a la postre también cambió el curso de la música popular. Los trabajos de la banda de Liverpool, además de abrir un montón de posibilidades al rock, que dejó de ser una moda bailable para convertirse de manera definitiva en música con una finalidad y un discurso. Fueron asimismo la punta de lanza de un movimiento más amplio que fue en definitiva el que le cambió la cara a este tipo de música: estamos hablando de la llamada Invasión Británica. De ahí surgen bandas como The Rolling Stones, The Yardbirds o The Who, todas con una identidad propia y una propuesta musical distinta.
Dicho estado de cosas evidentemente tenía que repercutir en la juventud chilena que se había adherido al rock and roll a principios de los 60’s y que veía que esta música empezaba a marchar por otros derroteros. Los jóvenes que cultivaron el Beat en Chile adoptaron asimismo la actitud de sus modelos británicos: se empezaron a dejar crecer el pelo, a usar ropa multicolor, etc. La sociedad chilena (conservadora hasta el día de hoy) reprobó esta nueva moda, no le gustó el hecho de que cantaran en inglés más que en español, así como tampoco la pose de rebeldía que poseían (recordemos que en la Nueva Ola esta característica se omitió por completo). Yendo a lo estrictamente musical se puede decir que esta etapa (1965 – 1967 aproximadamente) fue una etapa de transición, debido a que hubo bandas que siguieron haciendo covers (ya no de Chubby Checker sino que de The Animals) y otras que se decidieron por la composición. Hay que decir que los resultados en este último aspecto son irregulares, que hay bandas de calidad y otras que no lo son tanto. De todas maneras en esta parte de la historia ya se puede hablar propiamente de un movimiento musical y no de una mera moda pasajera y de poco valor artístico como sí pasó con la Nueva Ola, con gente que ya posee un nivel de conciencia y poder de determinación sobre lo que están haciendo, más allá de estar condicionados en gran parte por un agente cultural extranjero y de la ya mencionada irregularidad de su música.
En esta etapa comienza a gestarse el predominio musical de la Quinta Región por sobre Santiago en materia de rock. Porque si bien la que fue quizá la banda más popular de este período (The Jockers) era de la capital, la que la crítica actual considera la mejor banda de esta época (Los Mac’s) proceden de la Quinta Región.
Los Mac’s representan un hito en la historia del rock chileno. Su principal obra (Kaleidoscope Men, 1967) es lo más representativo del rock que se cultivó en nuestro país en ese momento. Cantaban en inglés y en castellano y es un trabajo que marca varios hitos. Por un lado, es uno de los primeros discos de rock chileno que contiene en su totalidad temas propios, lo que demuestra que los rockeros nacionales estaban empezando a confiar más en sus propias capacidades y estaban comenzando a buscar una voz propia; y por otro, en éste disco aparece uno de los primeros himnos del rock chileno, “La Muerte de mi Hermano”, que es uno de los primeros temas de rock nacional que toca una temática de corte político (es una elegía a un estudiante muerto durante la invasión estadounidense a Santo Domingo), y que es uno de los primeros acercamientos entre el rock y la Nueva Canción Chilena, puesto que el tema pertenece al cantautor Payo Grondona.
Es en este estilo de rock británico que muchos músicos nacionales de renombre comenzarían su carrera. Como ejemplo, basta mencionar a Los Masters y a Los Sicodélicos de donde saldrían el baterista Sergio “Tilo” González y el cantante Francisco Sazo, quienes más tarde darían a luz a unos de los referentes de la música nacional, Congreso.
3-La Psicodelia Chilena. En los años inmediatamente anteriores a la ascensión de Salvador Allende al poder se introdujo tímidamente el movimiento hippie en Chile. El hippismo en nuestro país nunca dejó de ser algo relativamente minoritario, si se compara con la Nueva Canción Chilena u otras corrientes musicales de la época, pero sería esta corriente la que terminaría por decantar en el mismo caudal que la Nueva Canción y unirse a ésta.
Aquí se hace preciso hacer una observación: el rock nacional siempre ha tenido una posición secundaria respecto a otras expresiones sonoras como el folklore o la música tropical, en ocasiones incluso se encontró en una posición de clandestinidad (como le sucedería posteriormente durante la dictadura de Pinochet), y nunca ha poseído el respaldo oficial como en el caso del folklore o el apoyo masivo del público, como en el caso de la música tropical. El rockero era visto (y lo sigue siendo en parte) como un elemento peligroso y marginal por parte del sector más conservador de la sociedad, y como una persona alienada y contraria a la lucha de clases por parte de la izquierda de la época. De esta manera, el rock mostraba una tercera vía, ajena al panorama social del Chile de esos años, que también propugnaba el cambio social, pero distinto al que proponía la izquierda, sino que era algo más introspectivo y no tan enmarcado en la lógica marxista.
El rock chileno se desarrolló entonces al margen de oficialismos de toda clase. Quizá la banda más representativa de esta coyuntura fueron los chilenos de Aguaturbia. Provenientes del barrio Matadero en Santiago, fueron la banda puntal del movimiento hippie en nuestro país. Se hicieron conocidos a través del famoso incidente que tuvo como protagonista a la carátula de su primer álbum, donde aparecen todos los miembros de la banda desnudos (incluida su cantante Denisse, menor de edad en esa época). Este evidente gancho publicitario no nos debe desviar de lo principal, que es que Aguaturbia fueron la auténtica versión chilena de Jefferson Airplane, cultivando un hard rock potente y psicodélico de una factura inusual en el medio chileno de esa época.
Esta banda, junto con los emergentes Tumulto, representa la vertiente más popular del rock nacional de aquellos años. Por otro lado, en el sector alto de la capital se comenzó a desarrollar un incipiente movimiento progresivo de parte de bandas como Embrujo y Kissing Spell, que también empezarían con lo que se llamaría después la Fusión Latinoamericana.
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