viernes, 23 de julio de 2010

El Rock Chileno Hasta la década de los 70

Existe la idea errónea (fomentada en gran parte por nuestros medios de comunicación) de que el rock es un fenómeno que llegó tarde a nuestro país, y que recién empezó a aflorar en la década de los 80 de la mano de Los Prisioneros y otros más, y que experiencias como la de Los Jaivas fueron casos aislados. Sin embargo en nuestro país hubo rock antes de esa década, en los 60, luchando contra viento y marea en un país que hasta el día de hoy es de un talante absolutamente conservador, y en la década de los 70 con la agravante de ser objeto de escarnio de la dictadura de Pinochet, y al mismo tiempo contra una izquierda que no fue hasta sino muy poco que ha empezado a entender que el rock no es un agente imperialista sino que puede ser un aliado valioso en la lucha social.
Existen varias etapas en el origen y formación del rock nacional, que son necesarias para conocer y entender la situación actual de éste.

1-La Nueva Ola. Paralelamente al desarrollo de la nueva canción chilena (movimiento cultural completamente basado en un fondo cultural popular y autóctono) se dio el desarrollo de otra corriente cultural, sólo que ésta era de origen foráneo. Se trata del rock, que a partir de su origen en Estados Unidos comenzaría a escalar posición hasta convertirse en un polo de actividad cultural importante en la música popular no sólo de Norteamérica, sino que a nivel global. El rock en su origen (el rock and roll practicado en los 50’s por gente como Chuck Berry o Little Richard) es una reinterpretación del viejo blues del Missisipi electrificado en Chicago durante los 40’s, de forma más rápida y energética. En lo lírico se deja de cantar a la miseria y desolación del pueblo negro y se incurre en lo festivo, en la alegría desbordante y en una carga sexual inédita hasta esa época y que causó el escándalo de la conservadora sociedad norteamericana. Poco tiempo después las figuras de estos pioneros negros fueron reemplazadas por versiones más aceptables para el estándar comercial y social. Así surge la figura rectora de Elvis Presley, junto con otros como Buddy Holly, Jerry Lee Lewis y otros más.
Esta primera corriente de rock and roll llegó con varios años de retraso a nuestro país, debido por una parte a que la rapidez de los medios de comunicación era muy inferior a la actual, y por otra al provincianismo que aún imperaba en el Chile de esa época. La Nueva Ola forma parte de un fenómeno que se dio a nivel latinoamericano a principios de la década del 60. Se trataba de replicar la movida rocanrolera surgida en EE.UU. en Sudamérica. Así tenemos en Argentina la figura de un Palito Ortega, por ejemplo. A pesar de ser una movida musical que llegó tarde a esta parte del mundo su popularidad fue grande, en especial aquí en Chile. Es cosa de ver la capacidad de reciclarse de los artistas vinculados a esta movida musical, y el hecho de aparecer en cuanto evento televisivo hay, lo cual es un reflejo de la demanda popular por estos cantantes. A la Nueva Ola se le quitó toda característica de rebeldía o provocación, tan propia de los exponentes venidos de Norteamérica. De esta manera la nueva música no encontró los obstáculos ni la polémica para difundirse que encontró en su lugar de origen, debido a que la versión criolla se trató de una versión suavizada y desprovista de su carga “negativa” (a juicio del sector más conservador de la sociedad). Así, la música de gente como Luis Dimas, Peter Rock o Fresia Soto es rockera en su forma, pero eso es más discutible en su fondo, debido a que las referencias sexuales o de inconformismo en sus líricas es mínima, inofensiva. Como mucho el inconformismo va dirigido al hecho de no poder salir de fiesta el fin de semana. Ciertamente gente como Buddy Holly o Chuck Berry también incurrían en ese tipo de letras, pero la intencionalidad y la forma de cantarlas son muy distintas.
El sesgo imitativo fue predominante en los artistas de la Nueva Ola. Los cantantes tomaban prestados lo grandes éxitos de moda en los EE.UU. y los cantaban de manera casi idéntica, o en su defecto con las letras traducidas o derechamente con otra lírica, en castellano. El aspecto interpretativo domina en esta etapa por sobre el compositivo. El gran mérito de este movimiento es, a final de cuentas, el hecho de traer un nuevo de tipo de música que con el tiempo adquiriría una identidad propia al unirse con el fondo cultural nacional.


2-El Beat Chileno. La ascensión de The Beatles marcó un antes y un después en el desarrollo del rock, y a la postre también cambió el curso de la música popular. Los trabajos de la banda de Liverpool, además de abrir un montón de posibilidades al rock, que dejó de ser una moda bailable para convertirse de manera definitiva en música con una finalidad y un discurso. Fueron asimismo la punta de lanza de un movimiento más amplio que fue en definitiva el que le cambió la cara a este tipo de música: estamos hablando de la llamada Invasión Británica. De ahí surgen bandas como The Rolling Stones, The Yardbirds o The Who, todas con una identidad propia y una propuesta musical distinta.
Dicho estado de cosas evidentemente tenía que repercutir en la juventud chilena que se había adherido al rock and roll a principios de los 60’s y que veía que esta música empezaba a marchar por otros derroteros. Los jóvenes que cultivaron el Beat en Chile adoptaron asimismo la actitud de sus modelos británicos: se empezaron a dejar crecer el pelo, a usar ropa multicolor, etc. La sociedad chilena (conservadora hasta el día de hoy) reprobó esta nueva moda, no le gustó el hecho de que cantaran en inglés más que en español, así como tampoco la pose de rebeldía que poseían (recordemos que en la Nueva Ola esta característica se omitió por completo). Yendo a lo estrictamente musical se puede decir que esta etapa (1965 – 1967 aproximadamente) fue una etapa de transición, debido a que hubo bandas que siguieron haciendo covers (ya no de Chubby Checker sino que de The Animals) y otras que se decidieron por la composición. Hay que decir que los resultados en este último aspecto son irregulares, que hay bandas de calidad y otras que no lo son tanto. De todas maneras en esta parte de la historia ya se puede hablar propiamente de un movimiento musical y no de una mera moda pasajera y de poco valor artístico como sí pasó con la Nueva Ola, con gente que ya posee un nivel de conciencia y poder de determinación sobre lo que están haciendo, más allá de estar condicionados en gran parte por un agente cultural extranjero y de la ya mencionada irregularidad de su música.
En esta etapa comienza a gestarse el predominio musical de la Quinta Región por sobre Santiago en materia de rock. Porque si bien la que fue quizá la banda más popular de este período (The Jockers) era de la capital, la que la crítica actual considera la mejor banda de esta época (Los Mac’s) proceden de la Quinta Región.
Los Mac’s representan un hito en la historia del rock chileno. Su principal obra (Kaleidoscope Men, 1967) es lo más representativo del rock que se cultivó en nuestro país en ese momento. Cantaban en inglés y en castellano y es un trabajo que marca varios hitos. Por un lado, es uno de los primeros discos de rock chileno que contiene en su totalidad temas propios, lo que demuestra que los rockeros nacionales estaban empezando a confiar más en sus propias capacidades y estaban comenzando a buscar una voz propia; y por otro, en éste disco aparece uno de los primeros himnos del rock chileno, “La Muerte de mi Hermano”, que es uno de los primeros temas de rock nacional que toca una temática de corte político (es una elegía a un estudiante muerto durante la invasión estadounidense a Santo Domingo), y que es uno de los primeros acercamientos entre el rock y la Nueva Canción Chilena, puesto que el tema pertenece al cantautor Payo Grondona.
Es en este estilo de rock británico que muchos músicos nacionales de renombre comenzarían su carrera. Como ejemplo, basta mencionar a Los Masters y a Los Sicodélicos de donde saldrían el baterista Sergio “Tilo” González y el cantante Francisco Sazo, quienes más tarde darían a luz a unos de los referentes de la música nacional, Congreso.


3-La Psicodelia Chilena. En los años inmediatamente anteriores a la ascensión de Salvador Allende al poder se introdujo tímidamente el movimiento hippie en Chile. El hippismo en nuestro país nunca dejó de ser algo relativamente minoritario, si se compara con la Nueva Canción Chilena u otras corrientes musicales de la época, pero sería esta corriente la que terminaría por decantar en el mismo caudal que la Nueva Canción y unirse a ésta.
Aquí se hace preciso hacer una observación: el rock nacional siempre ha tenido una posición secundaria respecto a otras expresiones sonoras como el folklore o la música tropical, en ocasiones incluso se encontró en una posición de clandestinidad (como le sucedería posteriormente durante la dictadura de Pinochet), y nunca ha poseído el respaldo oficial como en el caso del folklore o el apoyo masivo del público, como en el caso de la música tropical. El rockero era visto (y lo sigue siendo en parte) como un elemento peligroso y marginal por parte del sector más conservador de la sociedad, y como una persona alienada y contraria a la lucha de clases por parte de la izquierda de la época. De esta manera, el rock mostraba una tercera vía, ajena al panorama social del Chile de esos años, que también propugnaba el cambio social, pero distinto al que proponía la izquierda, sino que era algo más introspectivo y no tan enmarcado en la lógica marxista.
El rock chileno se desarrolló entonces al margen de oficialismos de toda clase. Quizá la banda más representativa de esta coyuntura fueron los chilenos de Aguaturbia. Provenientes del barrio Matadero en Santiago, fueron la banda puntal del movimiento hippie en nuestro país. Se hicieron conocidos a través del famoso incidente que tuvo como protagonista a la carátula de su primer álbum, donde aparecen todos los miembros de la banda desnudos (incluida su cantante Denisse, menor de edad en esa época). Este evidente gancho publicitario no nos debe desviar de lo principal, que es que Aguaturbia fueron la auténtica versión chilena de Jefferson Airplane, cultivando un hard rock potente y psicodélico de una factura inusual en el medio chileno de esa época.
Esta banda, junto con los emergentes Tumulto, representa la vertiente más popular del rock nacional de aquellos años. Por otro lado, en el sector alto de la capital se comenzó a desarrollar un incipiente movimiento progresivo de parte de bandas como Embrujo y Kissing Spell, que también empezarían con lo que se llamaría después la Fusión Latinoamericana.

martes, 13 de julio de 2010

LA MISIÓN DE LA ENSEÑANZA MUSICAL

¿Cómo lograr que el público general logre poseer elementos suficientes para poder apreciar la música? Hoy en día la música industrial se ha tomado el poder, nivelando hacia abajo la capacidad apreciativa del oyente. Esto se debe muchas veces a que la enseñanza musical está en un rotundo segundo plano en los programas de educación.

Muchas veces las clases de música se convierten en instancias en que uno hace tareas atrasadas de otros ramos, o en una clase que se presta para el desorden. Esto se debe muchas veces al hecho de que la enseñanza musical se encuentra muy dejada de lado hoy, porque se tiende a subvalorar respecto a la enseñanza científico-humanista, destinada a enseñar cosas que “sirven” (no como la música y el arte, que son cosas que “no sirven”). Mucha de la responsabilidad de esto recae en el propio profesor, que incurre en errores, siendo quizá el más fatal la intención de adoctrinar al alumno, alienando de esta manera cualquier interés real de éste por la música. A un chico que se interesa por el hip hop o por el punk ¿Le va a interesar realmente saber quién fue Bach? De buenas a primeras, claro que no. Por lo tanto, habrá que mostrarle a Bach, pero no atosigarlo con dos horas de pura música barroca, por el bien de la clase y de preservar la identidad de ese chico.

El objetivo principal del profesor será entonces hacer que el alumno se interese efectivamente por lo que enseña, y esto se logra interesándose por él, no sólo en el sentido de qué tipo de música escucha, sino que involucrándose con él, dándole a entender que la música no es un ramo más que pasar, sino que es una parte integral de su vida, tanto o más necesaria que cualquier otra del currículum académico. La palabra clave en todo esto es empatía.

Muchas veces el profesor de música se ve enfrentado a situaciones adversas que él tiene que solucionar sin ayuda alguna. Principalmente la escasez de implementos para impartir sus clases y la indiferencia de sus propios colegas inclusive. El profesor de música que aspire a ser un buen profesional deberá ser capaz de sortear todos estos obstáculos para poder entregar los elementos necesarios a su alumnado para que éstos sean capaces de apreciar la música de forma integral y no como una mera forma de diversión.

También hay veces que es el propio profesor el que comete errores, como por ejemplo el creer que todos sus alumnos poseen vocación musical, siendo que muchas veces el profesor debería estar más enfocado en formar auditores en vez de instrumentistas, porque es muy probable que de un curso de, por ejemplo, cuarenta y cinco alumnos, sólo hayan unos diez como mucho que posean algún tipo de habilidad instrumental; y de esos sólo uno quiera dedicarse a la música. Pero lo que sí es muy probable que una gran mayoría (si no todos) sean aficionados a la música, que le dediquen gran parte de su tiempo a escuchar música. Si el profesor quiere que sus clases generen interés deberá entonces atender mucho a esa parte, sin dejar de lado lo que se puede considerar la enseñanza musical como tal (enseñanza teórica).

Los jóvenes hoy en día conocen y entienden muy poco de música, y eso se debe en gran parte al hecho de que la enseñanza musical está en un nivel muy bajo. La labor del profesor de música debe ser motivar a sus alumnos en el camino de la música, que es además un gran catalizador social, por lo cual se le debería dar más énfasis del que se le da en la enseñanza actual.