
Hay personas importantes, artistas o no, en número incalculable, que, en su
momento, gozaron de esclarecido honor y fama y fueron de una importancia extraordinaria en la faceta o actividad que en vida desempeñaran y que hoy apenas o nada son conocidas,incluso de aquellos que se desenvuelven en los mismos ámbitos profesionales o artísticos y usan de las formas o los procedimientos que aquellos desconocidos y olvidados descubrieron. Pintores, inventores, sabios, músicos y artistas en general, cuyos nombres figuran en la Historia escritos con letras de oro, son pulvis et umbra, polvo y sombra en el recuerdo.
Para intentar sacar su nombre un poco del olvido, recordar o dar a conocer los
méritos de un músico insigne y extraordinario, traigo hoy el de ARCANGELO CORELLI
que por sí solo llena un buen espacio en la historiografía de la Música y una de sus obras,concretamente el Concerto grosso en sol menor, op. 6, núm. 86, conocido también como "Concierto de Navidad", es la que me da pie y ritmo para tratar este tema.
ARCANGELO CORELLI, nacido en Fusignano en 1653 y muerto en Roma en 1713,
cierra y abre dos centurias con su nombre. Llegó a ser un excelente violinista, desde edad temprana, realizando viajes por Italia, Alemania, Suecia (aquí trabajó como músico principal de la corte de la reina Cristina) y Francia, hasta que se instaló definitivamente en Roma en 1685. Maestro de música del cardenal Pamphili. Fue director de orquesta, desempeñando esa función en los festejos de la Academia del Disegno, tocó para Haendel en Il trionfo del Tempo (1704). En 1690 el joven cardenal Petrus Ottoboni, sobrino del papa Alejandro VIII, se convierte en su protector y amigo, teniéndolo en su propio palacio, en el que vivía y residía como huésped. Así tuvo bastante tiempo disponible para componer tan bellas páginas como las que escribió y dar conciertos. Se le ha llamado "el padre del violín moderno" y "príncipe de los músicos", siendo además inimitable en sus interpretaciones. Se le consideraba en Italia el músico más notable y los críticos contemporáneos hablaban de su hermoso sonido, de una increíble flexibilidad técnica y del fuego y brillantez de sus interpretaciones. Un testigo de los conciertos de Corelli describe al
gran virtuoso con las siguientes palabras: "Nunca encontré ningún hombre que dejara salir sus pasiones de tal modo mientras tocaba el violín como el famoso Arcangelo Corelli, cuyosojos a veces se tornaban tan rojos como el fuego, su rostro se distorsionaba, sus pupilas giraban como en una agonía y se entregaba de tal modo que no parecía el mismo hombre". Fue el favorito de la alta sociedad romana, sobre todo en la esfera cardenalicia, y honrado y festejado en todas partes, alcanzando los más altos honores, como muestra la inscripción de su sepulcro, colocado nada menos que en el Panteón de Roma, donde, entre otros inmortales, reposan los huesos del poeta romano Virgilio, del pintor Rafael y los de los reyes de Italia, habida cuenta que la autoridad eclesiástica consideraba para ello tener justos motivos para dar tales honores a sus méritos, “por sus insignes cualidades y por su pericia incomparable en el arte de música”, como se especifica en su epitafio. Transmitió sus conocimientos a sus alumnos, que a su vez, mantuvieron incólumes en una línea ininterrumpida su técnica y sus principios.
Las composiciones de Corelli muestran las mismas cualidades de distinción que tendrían sus interpretaciones. En sus obras estableció los fundamentos de la sonata y del Concerto grosso. Tanto G. F. Haendel como Juan S. Bach y muchos otros importantes músicos edificaron sobre los cimientos trazados por Corelli. El crítico J. Combarieu escribe acerca de él: "La importancia de Corelli reside en el hecho de que proporcionó progresos al estilo, o sea, al arte constructivo del período, la lógica y la frase del discurso musical. La nobleza y el carácter expresivo de sus adagios han sido elogiados frecuentemente. En sus sonatas para violín sólo habla con un lenguaje personal".
Las doce sonatas que forman el Opus de Corelli, escritas para violín y bajo continuo, fueron las más famosas del Barroco, algo así como un verdadero best-seller de la época, y objeto por parte de sus admiradores de numerosas ediciones piratas,
transcripciones, ornamentaciones y arreglos. Los ornamentos aparecieron escritos por
diferentes compositores, algunos más o menos conocidos como Geminiani, discípulo de
Corelli.
Los Concerti /de Corelli descubrieron en su tiempo un modelo nuevo del ideal de la
belleza. Su última obra, aparecida en 1712, un año antes de su muerte, (1) está
integrada en la opus 6 por una serie de doce concerti grossi, ocho por la Chiesa -para la iglesia- (2) y cuatro para orquesta de cámara en forma de suites. A los primeros pertenece la que es considerada a través de los siglos como la más alta cumbre de su producción, obra solemne de estilo pastoral, con indicación expresa ad libitum. Me refiero al Concerto grosso, en sol menor, op. 6, n.° 8, “fatto per la Notte del Natale”, porque va asociado a la misa del gallo de Navidad. Bien pudo ser modelo esta obra de otras similares, debidas a la inspiración de Alessandro Stradella (1642-1682) -Sinfonie a più instrumenti-; Giuseppe Torelli, (1658-1709) (3) –Concerto musicale, en re menor, op. 6, n.° 10-; Pietro Antonio Locatelll (1695-1764), (4) –Concerto grosso, en re mayor, op. 1, n.° 9-, y
TommasoAlbinoni (1671-1750), (5) tan conocido hoy por su Adagio, muy del gusto de
cualquier aficionado.
Corelli en sus concerti evita el esquema tripartito de allegro-adagio-allegro, en
favor de formas más fragmentadas, como podemos observar en este concierto número 8 de
su opus 6, llamado "de Navidad", que de manera más concreta comentamos. La mayoría de
ellos se inicia con un tema expansivo y majestuoso o simplemente con una secuencia de
acordes introductorios. Sebastián de Brossard, contemporáneo de Corelli, definía en su Diccionario de Música (1703) las sonatas da chiesa, "es decir, adecuadas a la iglesia, que generalmente empiezan con un movimiento grave y majestuoso, apropiado a la dignidad y a la majestad del lugar y después de ello se inicia una alegre fuga.' La aportación de Corelli a este Concerto grosso de Navidad es la Pastoral ad limitum que lo cierra y concluye.
Se inicia la obra con unos acordes y un breve tempo lento, al que le sigue una
jubilosa secuencia; después, un adagio envolvente y hondo, roto por ritmos nuevos, que interrumpen el hilo conductor en cortos aleteos sonoros, hasta que el concertino se impone enérgico, haciendo retornar a la orquesta al aire lento, acabando en un acorde en modo mayor y dando paso a nuevas formas, siempre serenas, dialogantes, asomando claramente la voz del clave -omnipresente- en un ámbito pastoral, con claras resonancias bucólicas, para acabar con una suave cadencia, después de tan bello discurso. Este final es el único breve fragmento de música descriptiva de todo el conjunto de la op. 6 (excluidos los efectos comunes de "violini in tromba” del Concerto núm.7 en re mayor). Los violines inician el rústico zumbido de la zampogna, y la indicación de largo quiere decir "movimiento medio", es decir, moderato, como quiere Purcell. La ductilidad de esta obra permite que pueda interpretarse, bien por un grupo concertino de uno o dos violines solistas y continuo, o con la adición ad arbitrium del ripieno de la orquesta. (6)
Al lado de las formas complejas seguían existiendo las antiguas y más sencillas
sonatas de iglesia, cultivadas por multitud de compositores italianos y de otros países influenciados por ellos.
Los cuatro últimos conciertos que componen la opus 6 van separados de los anteriores por el propio Corelli con una nueva portada, donde enumera su contenido: Preludii, Allemande, Gigue, Corrente, Sarabande, Gavotte e Minuetti. Para subrayar estas
danzas recurre a un breve Adagio e incluso -como sucede en los números X y XII- añade un allegro independiente.
Aunque Corelli vivió como un príncipe, según cuentan sus contemporáneos, en sus
últimos años fue víctima de la malinconia, la tristeza de la soledad, en medio de los
poderosos, a pesar de la cual o tal vez por esa melancolía, su genio brilló con categoría de estrella única, imitada y seguida por muchos, como Alessandro Scarlatti (1660-1725) (7) y, más tarde, Antonio Vivaldi (1678.1741), (8) verdadero consolidador del género.
Sucede con frecuencia que de unas esquemáticas notas referenciales, como éstas
que ahora escribo sobre la vida y obra de Arcangelo Corelli, surge o se enciende en quien las lee la chispa de la curiosidad, interesándose por conocer más a fondo el tema, como me consta por mi propia experiencia. Me doy por contento si en quien me lee brota esta curiosidad y busca conocer mejor la admirable música de Arcangelo Corelli. Sin duda, le dará buenos y felices ratos de paz, como me los ha proporcionado a mí, mientras escribía estos bosquejos biográficos. Con ello daría por bien empleado este trabajo.
Las obras más conocidas son:
Para violín y clave, doce sonatas, opus 5 (1.700):
n" 1, en re mayor.
n° 3, en do mayor.
n° 1 2, en re menor, llamada La Folía.
Para cuerda y clave: Doce concerti grossi, opus 6 (1714).
n° 8, en sol menor, Concerto de Navidad.
Arreglos orquestales (9)
NOTAS
(1).- Corelli había dejado transcurrir nada menos que doce años de intervalo, -dicen sus biógrafos que constreñido por su propia fama-, entre la opus 5 y la 6. Como en las obras anteriores, Corelli señala una clara distinción entre la sonata da chiesa y da camera..
(2).- En la época barroca la música estaba perfectamente clasificada según su función de música de iglesia, de cámara y de teatro y sus estilos se mantenían diferenciados: la música de iglesia no podía tocarse en el teatro y algunos documentos papales contemporáneos contienen prohibiciones de que se toquen músicas de danza en las iglesias. Está claro que toda la música de la época designada como musica da chiesa se escribía con la finalidad de que se interpretara dentro del recinto sagrado y con frecuencia en solemnidades concretas. Una de las preferidas por su propio y diferente carácter era la fiesta de la Navidad, Il Santísimo Natale. En estas fechas la música instrumental había desplazado ampliamente al órgano, a pesar del gran servicio que este había prestado a la Iglesia Católica. Su función se
deduce de las composiciones que los compositores organistas anteriores dejaron, asignadas a momentos determinados dentro de la liturgia de la misa, como para el ofertorio, a la elevazione, avanti la mesa della domenica, doppo l´epistola, doppo il credo, doppo il postcommunio, etc. Además, la música se utilizaba durante las Visperas y después de ellas y, a veces, en relación con el rezo de los misterios del rosario. Al principio, sólo se utilizaban pequeños grupos de instrumentos, pero, posteriormente, se admitieron grandes orquestas y, en alguna ocasión como la fiesta de San Petronio en Bolonia -templo que se jactaba de poseer una de las mejores orquestas de Italia-, en la que tocaba una de más de cien músicos. Se ha intentado diferenciar la sonata da camera de la sonata da chiesa, pero la distinción no es simple. La sonata cortesana o sonata da camera hizo su aparición en 1667 en una publicación de J. Rosenmüller y el diseño general de su forma era: sinfonia,-
allemande-corrente-intrada-ballo-sarabande, aunque no había regla precisa a seguir. La da chiesa -aun dado el uso para el que estaba destinada- podía incluir algunos movimientos de danza como la zarabanda y la giga. Estrictamente, la sonata de iglesia hizo su aparición inicial con un adagio solemne, al que seguía otro movimiento en estilo fugado. Los dos movimientos restantes podían ser adagio y allegro.
(3).- Compositor y violinista italiano, tocó en la orquesta de la capilla de San Petronio, en Bolonia. Sus Concerti grossi con una Pastorale (1.709) fueron una importante contribución
al desarrollo del concierto.
(4).- Discípulo de Corelli en Roma.
(5).- Compositor y violinista diletante, autor de música de cámara y conciertos, cuyas sonatas da chiesa inspiraron al propio Bach.
(6).- Con esta forma novedosa del concerto da chiesa se reconocía al valor individual del solista frente al colectivo de la orquesta y se sentaban las bases del virtuosismo, dándose pie a la valoración del artista, capaz de dominar y superar todas las dificultades técnicas e interpretativas.
(7).- Padre de Domenico, fue un compositor, que desarrolló su actividad en Nápoles y
Roma.
(8).- También compositor y violinista italiano. Ordenado sacerdote en 1.703, el color rojo de sus cabellos le valió el sobrenombre de "il prete rosso”" Es autor de infinidad de obras, muchas de ellas para violín, incluyendo la serie L´Estro armónico y Las cuatro estaciones.
(9).- De la Suite para cuerda hizo un arreglo E. Fernández Arbós, con los siguientes
números: 1. Zarabanda de la sonata núm. 7; 2. Giga, de la sonata núm. 9, y 3. Badinerie de la sonata núm. 11. Hay otras muchas versiones de obras de Correlli, con arreglos para diferentes instrumentos, como la Sonata da Camera in D minor para dos violines y guitarra.
MANUEL DOMÍNGUEZ MERINO
1996