Hace un par de meses, después de un ensayo, el bajista de mi banda me hizo una pregunta: ¿Por qué funciona la Pentatónica menor en un tema como “Rock n’ Roll”, de Led Zeppelin, si el tema está en La mayor? Yo, que estoy acostumbrado a tocar blues desde siempre, nunca había reparado en ese detalle, así que quedé de explicarle después. Pasaron unos días, y me acordé de la pregunta, así que me metí a Internet a ver si pillaba una buena respuesta. Vi un par de páginas y me dí cuenta de que todas las respuestas poseían algunos puntos en común, pero sólo algunos.
Ahora que he visto un par de respuestas, creo que es hora de dar mi versión de los hechos. No pretendo dar la respuesta definitiva, pero trataré de hacer lo mejor que pueda.
•La Escala:
Una escala Pentatónica es una escala de cinco notas. Música relacionada con este tipo de escalas se puede encontrar en África, América Latina, Extremo Oriente, y obviamente en el blues y en su hijo pelusón, el rock. En la guitarra son escalas fáciles de memorizar, ya que el dibujo que hacen las manos en el diapasón al tocarlas es muy característico, lo cual a veces redunda en que el intérprete ponga el piloto automático y toque la pentatónica de forma mecánica. Esto lleva a pensar que son escalas básicas y poco relevantes, lo cual no es cierto, porque fuera de las que se conocen mayoritariamente (la mayor y la menor) hay muchas más, sobre todo en Extremo Oriente, donde la diversidad pentatónica es abrumadora.
En Occidente el pentatonismo se olvidó hasta la entrada en escena de la gente de raza negra, producto del vergonzoso tráfico de esclavos que se efectuó durante la expansión imperialista europea. Los esclavos africanos seguramente poseían su propio sistema armónico (como lo poseen hoy los "africanos de Àfrica" hasta el día de hoy), pero bajo el influjo de la música tonal europea desarrollaron escalas pentatónicas con ésta, a saber: la pentatónica mayor y la menor.
Si uno toma una escala mayor (la de Do, por ejemplo) y le quita el IV Grado (Fa) y el VII (Si) se obtiene una escala pentatónica mayor, poco utilizada en el blues y en el rock (aunque hay ilustres que la utilizan mucho, como Clapton), y que posee un curioso sonido oriental.
Si uno toma una escala menor (digamos la de La) y se le quita el II grado y el VI se obtiene la sufrida escala pentatónica menor. Si entre el IV y el V grado se agrega el semitono que hay entre medio (la “blue note”), en este caso un Mib, tenemos la escala de blues.
• El Acorde:
Si hay algo que distingue a la música occidental del resto es el concepto de armonía. Se trata de dilucidar las relaciones entre los sonidos simultáneos que se pueden dar en una pieza y organizarlos en forma de acordes, y a la vez organizar las relaciones existentes entre dichos acordes (lo que se suele llamar cadencia o progresión).
Los acordes de una tonalidad se forman superponiendo las notas de una escala en relaciones de terceras, formando tríadas, y en ocasiones, tétradas (estamos hablando de la armonía más básica, no de Debussy ni de Thelonius Monk). Si hacemos este ejercicio sobre una escala de La Mayor, los acordes resultantes son:
I II III IV V VI VII
LaM Sim Do#m ReM MiM Fa#m Sol#º
Llegados a este punto hay que destacar dos cosas:
1: Existen grados principales y secundarios. Los principales lo son porque entregan una sensación de mayor firmeza tonal, y son el I, el IV, y el V, (o tónica, subdominante y dominante), que son precisamente los que se ocupan en el blues.
2: En ocasiones al V Grado se le agrega una séptima menor, quedando el Mi Mayor del ejemplo anterior convertido en Mi 7. Se suele aplicar para crear mayor tensión dentro de una pieza musical. Los grandes maestros del siglo XVIII emplearon exhaustivamente este recurso. A este tipo de acorde se le denomina Dominante Séptima (V7).
En la música occidental tradicional la cadencia I, IV, V7, I se utiliza para crear una sensación de resolución hacia la tónica ( I ). La Dominante séptima sirve para dar el paso lógico hacia la tónica, puesto que es el acorde que ejerce más tensión, y por ende, mayor atracción hacia la tónica dentro de una pieza. Ahora bien, examinemos la estructura típica de un blues en La Mayor:
La7 – Re7 – La7 – E7 – Re7 – La7
¿Aquí se da la relación cadencial I, IV, V? Sí, tenemos una tónica (La), un IV Grado (Re) y un Quinto Grado (Mi), pero hey!: ¿y todas esas séptimas añadidas a los acordes? Si fuéramos estrictos con lo dicho anteriormente, aquí habría sólo dominantes que no resuelven a sus tónicas respectivas, pero al escuchar la serie (como en el mencionado tema de Led Zeppelin) la sensación tonal es indiscutible. Esta relación armónica a base de séptimas, que le habría sonado interesante a Debussy, rara a Beethoven y derechamente aberrante a Bach, demuestra que la intuición auditiva puede más que las matemáticas, y que las “disonancias” son más una cosa de convencionalismos que de otra cosa.
•La relación Escala – Acorde:
Esta es la parte más peliaguda de este asunto. Asumo de antemano que me voy a quedar corto con la explicación, así que cualquier alcance que se quiera hacer para mejorar este artículo, bienvenido sea.
A cada escala sus acordes. La lógica nos indica que si estoy tocando un tema en Re Mayor y quiero hacer un solo, ese solo debe estar en una escala mayor o en un modo ídem (el mixolidio, por ejemplo). Lo mismo si fuera una tonalidad menor. Ahora bien, si mi tema está en Re menor y empleo para solear una escala mayor entonces se dará un efecto inesperado, como de que algo no cuadra (como lo hace Tom Morello en “Settle for Nothing, del primer álbum de Rage). Pero en un blues mayor la pentatónica menor suena muy bien, incluso mejor que su hermana mayor, ¿por qué?
Aquí hay que entrar a picar en lo que se llama la relación escala – acorde.
Lo ideal es que un músico que gusta de la improvisación antes de lanzarse a tocar un chorro de notas frenéticamente se de un tiempo para analizar los acordes del tema sobre el que quiere improvisar sobre todo si se trata de cosas de mayor complejidad como el jazz.
Este ejercicio ya está hecho en la sección anterior, y dio el resultado de que en una rueda de blues todos los acordes empleados poseen una séptima menor (al menos de forma general). Concentrémonos en el acorde de tónica. En nuestro ejemplo el acorde de tónica (La7) se forma de la siguiente manera: La, Do#, Mi, Sol (esta última nota es la séptima). A esta tétrada hay que ver qué escalas encajan en ella ¿cómo se ve eso? Viendo las notas que hay en común entre la escala y el acorde.
Veamos entonces.
La Escala Mayor de La se compone de la siguiente manera: La – Si – Do# - Re – Mi – Fa# - Sol#. Podría encajar a la perfección, si no fuera por la séptima mayor de la escala, que no coincide con la séptima menor del acorde.
¿Y una Mixolidia? La estructura de la Mixolidia de La es: La – Si – Do# - Re – Mi – Fa# - Sol. Sería la elección perfecta, y de hecho se usa mucho en el blues.
La Pentatónica Mayor de La es: La – Si – Do# - Mi – Fa#. También encaja bien ¿Porqué no se utiliza tanto entonces? Quizá se deba a su carácter alegre, que no se condice mucho con el carácter blusero (piensen en “Small Victory” de Faith No More como ejemplo casi perfecto de ello).
La Pentatónica Menor de La es: La – Do – Re – Mi – Sol. La séptima menor (Sol) está presente en esta escala, pero la tercera (Re) no es la misma tercera que define la tonalidad mayor de La (Re#). Tema complejo, porque la tercera define el tipo de tonalidad (mayor o menor) y porque entre un Re y un Re# hay medio tono de distancia, que si se toca de forma simultánea crearía una disonancia ¿De dónde viene el hecho de que suene tan bien?
Analicemos las notas que componen cada uno de los tres acordes usados en nuestra rueda de blues:
Séptima Sol Do Re
Quinta Mi La Si
Tercera Do# Fa# Sol#
Tónica La Re Mi
Grado del acorde I 7 IV7 V7
Si nos fijamos bien, nos daremos cuenta que las notas de la pentatónica menor coinciden con las de los acordes en las tónicas y en las séptimas. En las quintas coinciden sólo en las del I y IV grado, mientras que nunca coinciden en las terceras. De aquí se puede inferir que en el blues, en el hijo mateo del blues (el jazz) y en el hijo pelusón del blues (el rock) las terceras no son tan importantes como lo son en la añosa tradición europea. La armonía de jazz hace mucho énfasis no sólo en las séptimas sino que en todas las extensiones (novenas, oncenas...), que gente como Bach denominaba desdeñosamente “notas de apoyo o de paso”, y no parte integral de los acordes. El rock, por el contrario, reduce la armonía al mínimo (los famosos “power chords”, formados sólo por la tónica y su quinta), que le dan esa sonoridad áspera y firme a la vez. Ambos recursos dejan campo abierto hacia la exploración de la armonía modal (pensemos en el cool jazz de los 50’s, o en las ramas más extremas del metal), lo que da cuenta que la dependencia de la tonalidad tradicional no es tan real como pareciera a primera vista, justamente debido al hecho de que la tercera del acorde no es fundamental, sino que es un elemento más de la paleta sonora del intérprete.
Bueno, esa es la explicación que puedo dar. Es muy posible que esté dejándome de lado algo, así que cualquier acotación al margen que se quiera hacer, bienvenida sea.